domingo, 20 de noviembre de 2016

Vientos del pueblo me llevan; Miguel Hernández, 1937


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Vientos del pueblo, 
1937

martes, 15 de noviembre de 2016

Refutando las razones de los socialimperialistas soviéticos para invadir Afganistán


«Para justificar sus acciones, los amos de Moscú dan principalmente dos razones:

1) Habían sido convocados por el «pueblo» afgano para ayudarle, y se habrían visto por tanto obligados a cumplir con su compromiso de prevenir una evolución de los acontecimientos similar a los de Chile.

2) La seguridad de la Unión Soviética estaba en riesgo porque los imperialistas tenían la intención de transformar a Afganistán en su base.

Estos son los pretextos que el prosoviético Partido Comunista Alemán (PCA) nos está vendiendo aquí, presuponiendo en todo momento claro, que la Unión Soviética sigue siendo un país socialista. Pero incluso siendo verdad que fuera socialista, estos malos pretextos no justificarían sus acciones.

Ciertamente, en determinadas ocasiones, puede ser el deber de un Estado socialista dar su ayuda fraternal a otro país socialista, que cuando una revolución socialista victoriosa se vea amenazada por la interferencia externa agresiva se asista con armas y tropas para ayudar. Esto también se aplica si se trata de un país vecino no imperialista, cuando un Estado independiente es atacado por una potencia imperialista.

¿Pero se dieron estas condiciones en Afganistán? No. ¿Afganistán fue atacado por un país imperialista? No. ¿Era un país socialista hermano? Por supuesto que no. ¿Se estaba defendiendo la revolución socialista amenazada? Tampoco.

¿Qué pasó en Afganistán en abril de 1978? Sucedió simplemente un golpe de Estado militar apoyado y controlado por la Unión Soviética, y poco después fue «elegido» Presidente de Afganistán Babrak Karmal que –al igual que sus predecesores– llamó a las tropas socialimperialistas soviéticas a que ayudasen contra el pueblo afgano.

El golpe de Estado afgano, como cualquier otro golpe de Estado, fue rechazado por los comunistas. Después de todo, un golpe de Estado es una puesta de escena desde arriba y no usa al pueblo en la revolución. El hecho de que en Afganistán este gobierno surgiera de un golpe de Estado que fue apoyado desde el exterior por la Unión Soviética, ya explica el hecho de que las grandes masas no solo no participaran, sino que provocara la resistencia armada. No importa el hecho de que en este caso muchas de estas fuerzas fuesen apoyadas por los imperialistas estadounidenses y chinos.

Incluso si la Unión Soviética fuera verdaderamente un país socialista, tendría que condenarse su acción en Afganistán. Ahora, la Unión Soviética, no es un país socialista, sino una superpotencia socialimperialista, lo que viene claramente para refutar su segundo argumento expresado: La seguridad de la Unión Soviética estaba en riesgo porque los imperialistas tenían la intención de transformar a Afganistán en su base.

¿No explica también el imperialismo estadounidense que «su seguridad en el Medio Oriente está en riesgo» debido a que «la Unión Soviética apoya al terrorismo» y en base a eso actúa? Ciñéndonos a estas excusas imperialistas que uno y otro usan, la Unión Soviética podría invadir prácticamente todos los países fuera del Pacto de Varsovia. Para ellos en particular, los únicos requisitos son:

En primer lugar, que el «pueblo» llame a la Unión Soviética a intervenir y segundo que la Unión Soviética «sienta amenazada su seguridad». Sin embargo, cuando el «pueblo» llama, y cuando se ve «amenazada» su seguridad es algo que determina cuando quiere la propia Unión Soviética». (Ernst Aust; Alemania no debe convertirse en un campo de batallas; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1981)

Los métodos fraccionalistas, militaristas y el centralismo burocrático como forma de estructura de partido en el revisionismo chino


«En la práctica no ha existido un partido así, un partido bolchevique de nuevo tipo no ha existido en China. ¿Podemos considerar a un partido cuyo líder, contrariamente a los principios del centralismo democrático, nombra a su sucesor como si fuera un emperador, donde el Gabinete Central [1] es un aparato militar de ejercicio de poder personal, como partido bolchevique? ¿Acaso un partido que se basa principalmente en la pequeña burguesía y considera al proletariado como apéndice numéricamente insignificante frente a cientos de millones de la pequeña burguesía; un partido que retozaba ora bajo una línea de la pequeña burguesía, ora una línea de la burguesía nacional; un partido que permitía fracciones, la llamada por ellos lucha de dos líneas –que es presentada como ley de desarrollo comunista– donde a veces ganaba una línea y luego otra, puede merecerse tal calificativo? (…) Se debe tener en cuenta que en el Partido Comunista de China en el cual no existía el centralismo democrático real, el modo en que combatían las llamadas dos líneas siempre eran las luchas entre las personas clave en el partido y el gobierno chinos por el poder en China. La línea perdedora siempre estaba llena de todo tipo de acusaciones muy poco creíbles e incluso absurdas. En realidad estas luchas nunca tuvieron –incluso en la época de la «Revolución Cultural»– un carácter de principios. (...) Existen diferencias significativas entre las políticas de Mao Zedong y sus actuales partidarios. No hay duda de que había, si se quiere, en China una constante lucha entre dos líneas, pero desde luego no era una pelea entre una línea proletaria y una línea burguesa, sino la lucha entre dos líneas burguesas, capitalistas. (…) Sobre todo a la pequeña burguesía parece agradarle la negación del papel dirigente de la clase obrera y su partido; esto es algo que en China no sólo se produjo durante la llamada «Revolución Cultural», sino que es un componente vital del Pensamiento Mao Zedong». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Anotación de Bitácora (M-L):

Quién no conozca el llamado «Gabinete Central» era un aparato militar que controlaba el partido y que tomaba decisiones de tipo político, propagandístico, organizativo, por encima de cualquier estamento del gobierno. Recomendamos la lectura del artículo de Enver Hoxha: «¿Que es el gabinete general en China?»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 7 de septiembre de 1977.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La verdad sobre el «muro de protección antifascista»


«Después de todo, en la jerga oficial lo llaman el «muro de protección antifascista». Pero, ¿Pero desde cuando la construcción de un Estado socialista de un muro puede frenar las intervenciones imperialistas, o protegerle de los espías o las actividades subversivas? ¿Acaso la Unión Soviética antes socialista tuvo un muro para protegerse de la Alemania nazi?

En 1961, la RDA ya no era un país socialista. La construcción del muro no era como una prueba de la postura antifascista y antiimperialista de los peces gordos de Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y sus señores de Moscú. Más bien era la prueba de que la República Democrática Alemana (RDA), el ex primer Estado socialista en suelo alemán había virado, degenerado, hacia un gobierno de represión revisionista. ¡El muro era una traición al socialismo, una traición a la nación!

Los obreros y los campesinos huían del presunto «gobierno de los obreros y campesinos». ¿Por qué? Debido a que habían tenido suficiente del socialismo como la propaganda occidental anunciaba? No, los miles y decenas de miles que se marcharon de la RDA a finales de los 50 y principios de los años 60 no eran personas enemigas del socialismo. Los capitalistas y los gerifaltes nazis ya habían huido mucho antes, es decir, cuando vieron que en la clase obrera de la RDA había conseguido el poder político, que el socialismo se estaba erigiendo.

Ahora, sin embargo, había además de la pequeña burguesía, los obreros y campesinos de Alemania del Este se marchaban por miles y decenas de miles de sus hogares. Muchos de ellos se dieron cuenta, aunque no siempre consciente del todo, de la degeneración que había sufrido la RDA». (Ernst Aust; ¡Abajo el muro!; En el 15 aniversario del muro de la vergüenza en Berlín; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán,  agosto de 1976);

martes, 8 de noviembre de 2016

El factor externo es un auxiliar para la revolución, el factor interno el determinante y decisivo


«Lenin puntualiza que la revolución es obra del pueblo de cada país, que no puede ser exportada. Esto no significa que los marxista-leninistas, dondequiera que militen, no se sientan solidarios, mutuamente ligados por los sentimientos más puros del internacionalismo proletario y no contribuyan a la lucha del proletariado y de los pueblos de los otros países por su liberación. Por el contrario, todos los comunistas, los proletarios, todas las fuerzas revolucionarias de los diversos países tienen la obligación de ayudar a la revolución en cada país en particular y en todo el mundo con su propaganda, agitación, ayuda material, ejemplo de determinación y abnegación, y ateniéndose fielmente al marxismo-leninismo. Como es natural, el que esta ayuda sea bien aprovechada depende, ante todo, del nivel de preparación del proletariado y de su partido, del nivel de desarrollo de la lucha revolucionaria en uno u otro país.

Marx y Engels en el «Manifiesto del Partido Comunista» de 1848 demuestran que los intereses del proletariado y del pueblo de un país son inseparables de los intereses del proletariado y de los pueblos de todo el mundo.

La revolución, como enseña Lenin y como la vida ha confirmado, triunfa en cada país en particular. Por eso, esta victoria depende, ante todo, de la clase obrera de cada país y de su partido revolucionario, depende de su capacidad para aplicar, de acuerdo con las condiciones concretas, las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin y Stalin sobre la revolución». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Las dos principales clases sociales de nuestra época y su lucha contrapuesta: la burguesía vs el proletariado


«La lucha del proletariado contra la burguesía es dura, inexorable y se desarrolla de continuo. Frente a frente se encuentran dos grandes fuerzas sociales. De un lado, la burguesía capitalista imperialista, que es la clase más salvaje, más embaucadora y más sanguinaria que haya conocido la historia. De otro lado, está el proletariado, la clase totalmente despojada de los medios de producción, la clase oprimida y explotada despiadadamente por la burguesía, y, al mismo tiempo, la clase más avanzada de la sociedad, que piensa, crea, trabaja, produce, y que, sin embargo, no goza de los frutos de su trabajo.

Ambas clases intentan, cada una por su parte, agrupar fuerzas a su alrededor y prepararlas para conseguir sus objetivos: el proletariado para alcanzar la liberación nacional y social, para hacer la revolución; la burguesía para conservar su dominación y aplastar la revolución. Mientras la burguesía agrupa en torno suyo a las fuerzas más negras, más regresivas y criminales, el proletariado se esfuerza por ganar para su causa a todas las fuerzas revolucionarias y progresistas». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

sábado, 5 de noviembre de 2016

Con qué medios trata de ganarse la clase dominante burguesa a la juventud


«Todas estas características positivas, su entusiasmo, su disposición a hacer sacrificios, su susceptibilidad, distinguen a los jóvenes de los adultos. Y la burguesía, la clase dominante siempre trata de explotar estos rasgos de la juventud para sus propios fines. Por desgracia, también lo suele lograr con bastante éxito. ¿Cómo fue posible que la masas juveniles alemanas que dieron sus vidas en las dos guerras mundiales, en contra de sus intereses, para el beneficio de los especuladores bélicos y los peces gordos?

Esto fue posible porque no hay una educación fuera o por encima de las clases en una sociedad de clases. En la sociedad burguesa, la educación es bien hipócrita. Está determinada por los intereses egoístas de la clase dominante capitalista. Esto lleva a una lucha desesperada por influenciar a las masas populares desde por métodos de violencia hasta por medio de los métodos de engaño más refinados. Las personas trabajadoras desde que nacen hasta que mueren están bajo la continua influencia de pensamientos, sentimientos y hábitos que son beneficiosos para la clase dominante. Esta acción se lleva a cabo a través de innumerables canales, y a veces asume formas que apenas son perceptibles. La escuela, la iglesia, la prensa, el cine, la radio, la televisión, el arte, el teatro, las distintas organizaciones y partidos, todas estas son herramientas que martillean la ideología, la moral, la vida burguesa en la conciencia de las masas.

Vosotros debéis de saber sin duda, por parte de vuestros padres y madres, los métodos sofisticados que usaban los nazis para influir en la juventud. Como demagógicamente les hablaban de sentimientos genuinamente patrióticos, del Tratado de Versalles que subyugó al pueblo alemán, de la doble explotación de los monopolios nacionales y extranjeros, de los privilegios territoriales y económicos que adquirió el imperialismo, utilizaron todo esto en el corazón de su agitación y propaganda». (Ernst Aust; ¡La juventud decidirá la batalla!; Discurso en Offenbach en el Iº Congreso de la Guardia Roja (Organización Juvenil del PCA/ML); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, celebrado entre el 30 y 31 de agosto de 1975)